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Educación Inclusiva

La Prisa: estilo de vida que debemos cambiar.

Vivimos en una sociedad donde todo es exprés, la cultura de hoy es consumismo inmediato y es por eso que estamos acostumbrados a este sistema donde esperar nos molesta, nos irrita, somos intolerantes a esto manifestándolo en rabietas, griterías y abstenciones. No nos gusta hacer fila para nada, todo lo queremos rápido a la voz de ya; la comida exprés es un éxito y las amas de casa prefieren preparar sus alimentos con empaques que digan: lista en 5 minutos o prepara fácil. Todo es así, la comida, las relaciones sentimentales, los cursos, el matrimonio, los  divorcios e incluso vemos productos promovidos en televisión  que ofrecen cambiar y transformar el cuerpo en muy poco tiempo, el resultado es y será éxito para las empresas y montones de aparatos sin usar e incluso la salud se verá afectada por consumir productos que efectivamente son fáciles y rápidos de usar, pero débiles en calidad nutritiva. Por otra parte, la prisa también es generadora de estrés el cual daña nuestra salud integral (mente, cuerpo y espíritu) y  la de los  que nos rodean, en especial de nuestros hijos.

Entre menos esperemos mejor para nosotros y eso transmitimos también a los niños y jóvenes. Hoy en día una herramienta que ha cambiado y revolucionado nuestra vida y al mundo entero es el uso del internet, ha facilitado todo lo que respecta a la vida y nuestras costumbres. En realidad, no es que este mal, el detalle es que como estamos tan acostumbrados a la inmediatez de las cosas, hemos dejado de lado la paciencia y por andar a las carreras, dejamos que la prisa tome decisiones por nosotros y es ahí donde entran los conflictos, decidimos a la ligera y después, nos estamos lamentando por  no       tomarnos el tiempo de pensar antes de actuar.

Cuenta la historia que había un rey que salió a la guerra junto con todo su ejército,  el rey recibió la orden estricta del profeta de no salir  a batalla hasta que él regresara y ofrecer la ofrenda a su Dios y así recibir su favor y con ello, tendría  la victoria asegurada. El problema fue cuando el profeta parecía tardar  y el pueblo ansioso se desesperaba, el rey abrumado por la voz del pueblo, decidió ofrecer la ofrenda sin la presencia del profeta y justo cuando ésta se llevaba a cabo el profeta aparece y le dice: “ahora tu dominio será cortado por no ser obediente y desesperarte, por hacer las cosas aprisa tu reino llegará a su fin”, el rey queriendo argumentar que él solo oía la voz del pueblo inquieto,  decidió adelantarse. El fin de la historia es que el rey fue destituido de su imperio y otro tomó su lugar. Lo que hay que aprender de aquí es que siempre ganará la paciencia, el dominio propio y la toma de decisiones con tranquilidad. La prisa en la mayoría de los casos nos llevará a tomar decisiones donde el resultado no es a nuestro favor, la prisa nos aconseja y dice: ¡hazlo ya! luego piensas, luego reparas el daño. Nos dice, sal del apuro, pero siempre tendremos que pagar los platos rotos por su consejo. Por eso es importante ahora que estamos en los inicios del ciclo escolar, motivar a los niños y jóvenes a no dejarse llevar por la inmediatez, que aprendan a esperar, a ser pacientes para organizar prioridades y ser responsables con sus tareas, actividades, su salud, sus relaciones interpersonales, a disfrutar la vida y todo lo que hacen diariamente. Tenemos que analizar nuestras vidas, tomar un respiro y decidir  con conciencia y paciencia,  que estén en equilibrio con la razón y tu convicción. Esto implica cambios de hábitos y por lo tanto no será fácil pero si será gratificante.

Por Ana María Granados L.

(Adaptación de artículo de la revista Familia)